Redacción Malagaes.com · Periódico Digital de Málaga y su Provincia · Málaga, 8 de noviembre de 2026
Las palmeras de Estepona acaban de recibir su dosis de protección frente al insecto que más daño hace a esta especie en el litoral mediterráneo. El Ayuntamiento ha completado la campaña específica de control del picudo rojo, que en esta ocasión ha alcanzado a 543 ejemplares de palmera canaria y datilera, y que crece este año en 150 palmeras respecto a ediciones anteriores por la incorporación de los árboles plantados en el nuevo bulevar de la ciudad.
Los trabajos se desarrollaron durante la semana pasada y forman parte de una estrategia que el Consistorio repite, según las necesidades, una o dos veces al año. A esta intervención puntual se suma otra de carácter preventivo que no se detiene en ningún momento del calendario.
Endoterapia: el tratamiento llega por dentro del tronco
Para esta campaña, el Ayuntamiento ha optado por la endoterapia, una técnica de tratamiento fitosanitario que consiste en introducir el producto directamente en el sistema vascular de la planta, en lugar de pulverizarlo sobre la copa. El municipio la define como un método alternativo para el arbolado urbano con un bajo impacto medioambiental.
Entre sus ventajas, la nota municipal destaca que se trata de un sistema rápido y sencillo, que no exige invertir en maquinaria y que, por ese mismo motivo, permite ahorrar tanto en consumo de agua como en energía. En un entorno urbano, donde las palmeras conviven con peatones, terrazas y tráfico, evitar las pulverizaciones masivas es también una forma de reducir molestias.
Estepona no es nueva en el uso de esta técnica. Ya en el balance de mantenimiento de zonas verdes correspondiente a 2014, el Ayuntamiento atribuía a los tratamientos de endoterapia contra el picudo rojo haber salvado el 99,9 % de los ejemplares del municipio.
Un control durante todo el año
La actuación específica sobre las 543 palmeras es solo una parte del plan. El Consistorio combina distintos tratamientos en función de la época del año y mantiene, además, una línea preventiva con periodicidad mensual que abarca la totalidad del palmeral municipal, formado por más de un millar de ejemplares.
Esta doble vía responde a la propia biología del insecto. Según las recomendaciones elaboradas por el IFAPA para la Junta de Andalucía, en climas templados el picudo puede completar su ciclo de huevo a adulto en tres o cuatro meses y encadenar tres o cuatro generaciones al año que se solapan entre sí, de modo que en el interior de una misma palmera pueden convivir huevos, larvas, pupas y adultos. Una sola hembra fecundada es capaz de poner entre 300 y 400 huevos, preferentemente en heridas recientes, zonas de crecimiento o palmeras debilitadas, recién trasplantadas o con cortes de poda.
Por qué el picudo rojo es tan peligroso
El Rhynchophorus ferrugineus está considerado una de las plagas más dañinas para las palmeras por su enorme capacidad destructiva y por la ausencia de enemigos naturales que frenen su expansión. Sus larvas excavan galerías en el interior del tronco hasta dejarlo hueco; cuando dañan la yema apical, la palmera muere y no queda otra opción que talarla. El Ayuntamiento recuerda que la plaga tiene un impacto económico, social y paisajístico considerable.
Las palmeras canarias (Phoenix canariensis) y las datileras, las dos variedades tratadas en Estepona, son precisamente las más sensibles. La guía de la Junta señala a la canaria como la especie más atacada y advierte de que, en la datilera, los hijuelos son una vía habitual de entrada del insecto.
El picudo procede del sudeste asiático y de Oceanía. En España se citó por primera vez en 1994 en palmeras de Almuñécar (Granada), y su posterior dispersión por el litoral del sureste peninsular hizo inviable su erradicación. Desde entonces, la estrategia de las administraciones se centra en el control. En Andalucía, el Decreto 77/2010 declaró de utilidad pública la lucha contra esta plaga y estableció que corresponde a los propietarios de las palmeras mantenerlas en buen estado fitosanitario.
Señales de alerta para vecinos y propietarios
El tratamiento municipal se limita al arbolado público, por lo que quienes tengan palmeras en jardines o comunidades privadas deben vigilarlas por su cuenta. Entre los síntomas que recoge la guía andaluza figuran las hojas centrales poco desarrolladas o con los foliolos comidos, el amarilleamiento de hojas que se desprenden con facilidad, la presencia de galerías y restos de fibra en la base de las palas, orificios de salida en el tronco, exudados rojizos e incluso el olor o el ruido que producen las larvas al alimentarse.
Los expertos advierten de que estos síntomas suelen aparecer varios meses después de la colonización y pueden confundirse con los efectos de la sequía, de un trasplante reciente o de algunos hongos, de ahí la importancia de revisar las palmeras con regularidad y de consultar a profesionales ante cualquier sospecha.
Un bulevar que suma verde a la ciudad
La ampliación de la campaña está ligada a la transformación del bulevar en que se ha convertido la antigua travesía de la N-340 a su paso por el casco urbano. La primera fase de este paseo, entre la rotonda de la avenida Juan Carlos I y la calle Terraza, se completó en 2022 con una inversión de 1,5 millones de euros cofinanciada con fondos FEDER, y ya entonces se conservó toda la arboleda existente, con palmeras, palmitos, granados, moreras, chorisias y encinas integradas en nuevas jardineras. Las nuevas plantaciones del bulevar son las que han elevado ahora en 150 el número de palmeras que entran en el tratamiento específico.
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